pelicula

Si este año te voló la cabeza la pelí sobre Freddie Mercury y Queen, te puedo asegurar que hay otras cintas que merecen tu atención sobre músicos y su puesta cinematográfica.


Nowhere Boy (Sam Taylor-Wood, 2009)

Por qué verla: por la calidad de Aaron Taylor-Johnson para desenvolverse como un joven John Lennon,  porque fue rodada en su ciudad natal, Liverpool, y porque fue un gran debut en la dirección de la fotógrafa Sam Taylor-Wood (hoy esposa de Aaron).


La Bamba (Luis Valdez, 1987)

Por qué verla: Lou Diamond dándole cuerpo a una de las figuras del rock más infravaloradas, Ritchie Valens saca el respiro. Porque la paradoja de que el biopic lleva como título la canción más famosa del grupo mexicano Los Lobos, liderado por su vocalista Valens, pero poco se sabía hasta ese entonces de Ricardo Valenzuela, el cantante de origen humilde en México que cambia su nombre escénico y muere prematuramente en un accidente aéreo. 


The Doors (Oliver Stone, 1991)

Por qué verla:  es un clásico del siempre polémico Oliver Stone. Fue un papel hecho a medida para Val Kilmer, metido tan de lleno en el personaje que llegó a perder varios kilos y a aprender unas quince canciones de The Doors que él mismo interpretó a lo largo de la película.

Ray (Taylor Hackford, 2004)

Por qué verla: la gran actuación de Jamie Foxx como Ray Charles  y porque el director Taylor Hackford  se centra en la gran faceta artística de Ray y en las dificultades que tuvo a consecuencia de su ceguera.


The Runaways (Floria Sigismondi, 2010)

Por qué verla: si bien el guión pierde poder porque se centra más en la visión de Cherie Currie, cuando el personaje más carismático es el de la líder de Joan Jett (autora del himno 'I Love Rock 'n Roll'), la ambientación de la directora y fotógrafa italiana Floria Sigismondi es espectacular. Sabe captar a la perfección el convulso ambiente de los Ángeles en los años 70. 

Inside Llewyn Davis (Joel y Ethan Cohen, 2013)

Por qué verla: es una comedia negra dramática que es una oda a los artistas que no pudieron ser en una New York de 1961. Podemos ver al Llewyn Davis, interpretado por Oscar Isaac lleno de deseperación por tener un talento pero no poder triunfar con él.  Y aunque Davis es un personaje ficticio, la historia está parcialmente inspirada en la autobiografía del músico de folk Dave Van Ronk. Por las canciones que son un disco de poesías para escuchar una y otra vez. Porque los hermanos Coen comenzaron con una única premisa: Van Ronk siendo golpeado afuera de Gerde's Folk City en la West Village. Y por la escena en la cual Llewyn abandona el edificio y un joven Bob Dylan sube al escenario y comienza a cantar, decretando el principio del fin. 

Love & Mercy (Bill Pohlan, 2015)

Por qué verla: relata la vida del cantante y compositor californiano Brian Wilson, centrándose en dos etapas : los exitosos años 60 y los años 80 durante los cuales Wilson atraviesa graves problemas psicológicos. John Cusack y Paul Dano transmiten lo mejor de ellos como Wilson en sus dos etapas y
Paul Giamatti se supera interpretando al controvertido Doctor Eugene Land. Aunque cuenta con algunas licencias biográficas, uno siente que está con Wilson y los Beach Boys, se palpa su gloria y su ocaso.

I'm Not There (Todd Haynes, 2007)

Por qué verla:  Cate Blanchett es Bob Dylan. En una película que los nombres abundan (Heath Ledger, Charlotte Gainsbourg, Richard Gere.  Christian Bale, Julianne Moore,  Ben Whishaw
y Kris Kristofferson entre otros) es Blanchett la que brilla.


Walk the Line (James Mangold, 2005)

Por qué verla: sigo sorprendida que  Joaquín Phoenix como Johnny Cash y 
Robert Patrick como Ray Cash, no hayan más reconocidos. La tensión entre padre hijo, que explota en la escena del almuerzo del día de Gracias es el corazón de la película.

Amadeus (Milos Forman, 1984)

Por qué verla: está vagamente basada en la vida de los compositores Antonio Salieri y Wolfgang Amadeus Mozart y es una adaptación de la obra de teatro Amadeus, de Peter Shaffer.
Comienza cuando el ya anciano Salieri, quien es el relator de la historia, intenta suicidarse tras haberse confesado culpable del asesinato de Mozart, quién no habría muerto por causas estrictamente naturales. Para mi la escena en la cual el cadáver de Mozart desprovisto de toda identificación, es arrojado a una fosa común, me parte la cabeza. En medio de un diluvio, los únicos que están acompañando al genio muerto son su mujer Constanza y Salieri, remarcando el amor de ella a su persona y el de Salieri a su irrepetible estrella.