Nunca leí "Cien Años de Soledad". Nunca. Lo máximo que alcance fue a pasar, velozmente y con mucho enojo conmigo misma, 30 páginas. Y luego del tercer intento de querer el libro que le valió el premio Nobel de la Literatura, desistí.

Sin embargo Gabriel García Márquez fue uno de mis escritores preferidos, creo que consumí con placer casi toda su biografía. Ame hasta el cansancio "El amor en los tiempos del cólera". Y con placer descubrí al Gabo periodista cuando mezclo su narrativa poética con la actualidad en "Noticias de un secuestro", para relatar la onda de violencia de los carteles en Colombia.

Ayer, cuando me entere de su muerte, me pasó cómo dijo una amiga: se me llenaron los ojos de lágrimas cómo si hubiera perdido un buen amigo. Uno de esos que estimas pero al que no ves por mucho tiempo. Y me imagine que miles de rosas amarillas lo estaban acompañando.

Rompió esquemas, desde presentarse en guayaba a recibir el Nobel y dar un discurso emocionante sobre América Latina, a hablar indistintamente con Fidel Castro o Bill Clinton. 



Desde hace 24 hs se suceden homenajes y anécdotas. De su pasado de hambre en París para triunfar en la escritura. Su amistad y admiración por Julio Cortázar. De los rechazos editoriales a la novela que lo hizo famoso. 

Mirando sus fotos viejas en internet, encontré una serie que me lo pinto de cuerpo entero. Gabo y Cortázar jugando con mascaras.

Nunca leí "Cien Años de Soledad". Nunca. No me hizo falta: Gabriel García Márquez lleno con todo el resto de su obra y con sus historias de vida ese pedazo de texto faltante.




Ph: Sara Facio (las fotos del encabezado con Julio Cortázar), Cedoc.